La Fundación Catalunya Cultura reivindica el papel de la cultura como palanca estratégica para las empresas y reclama la aprobación de la Ley de mecenazgo de Catalunya
Más de 100 personas asistieron ayer a la jornada «Cuando la cultura acontece estrategia empresarial», que celebramos ayer en el Auditorio de La Fundación Catalunya La Pedrera. El encuentro, conducido por la directora de betevé, Georgina Ferri, reunió representantes del mundo empresarial, cultural e institucional.
En la apertura, nuestra directora, Maite Esteve, reivindicó la necesidad de continuar trabajando por la sostenibilidad de los proyectos culturales y expresó la confianza en que la Ley de mecenazgo de Catalunya pueda aprobarse pronto. Esteve también centró la atención en la necesidad de acercar la cultura al mundo empresarial: «Si no hay un vínculo personal previo desde la familia o la escuela, a muchos empresarios les cuesta comprender el potencial transformador de la cultura». En este sentido, apeló al papel de todos los agentes implicados para generar este vínculo y animó a los asistentes a convertirse en «embajadores» de lo que se había compartido durante la jornada.
Un mecenazgo que apuesta por el talento y el futuro

En el primer bloque del encuentro, Eusebio Güell, presidente de la Fundación Güell, definió el mecenazgo como «creer en un talento que todavía no se ha materializado» y destacó la dimensión visionaria de apostar por proyectos y artistas que todavía no se han consolidado.
Güell defendió que el apoyo a los creadores tiene que ir más allá de una beca o un premio y tiene que contribuir a facilitarles oportunidades profesionales reales. Además, puso en valor las alianzas público-privadas y remarcó la importancia de que los mecenas tengan claro qué quieren desarrollar, definan una estrategia y cuenten con el acompañamiento de instituciones especializadas.
Oriol Aguilà, director del Festival Castell de Peralada, reivindicó el papel de los empresarios en la construcción de país: «Si no tenemos empresarios no tenemos país, no tenemos comunidad». A la vez, defendió que la cultura y las artes son esenciales para construir una sociedad cohesionada.
«Si no creemos que la cultura y las artes son esenciales, no haremos de este mundo digital en que estamos un mundo en que merezca la pena vivir», afirmó Aguilà, que también situó el propósito en el centro del mecenazgo. Cada mecenas puede tener una causa diferente, pero, según apuntó, hay una voluntad compartida de contribuir a hacer un mundo mejor.
La cultura, en el corazón de las empresas

La segunda tabla de la jornada abordó el potencial estratégico de la cultura dentro de las organizaciones.
Alba Guzmán, socia fundadora de la agencia ROSAPARKS, explicó que la cultura es «una palanca estratégica importante para conectar con las personas» y defendió que las empresas tienen que preguntarse cuál es su propósito y qué impacto quieren tener. La cultura, señaló, puede ayudar a hacer tangible este propósito. Guzmán también reivindicó así la necesidad de integrar la cultura en la estrategia empresarial y de situarla «en el corazón de las empresas», más allá de acciones puntuales.
Marta Otzet, directora de Cultura y Acción Socioeducativa de la Basílica de la Sagrada Familia, coincidió en esta necesidad y remarcó que la cultura tiene que estar en el ámbito de dirección empresarial porque es una cuestión profundamente estratégica. Según Otzet, históricamente la cultura siempre ha estado estratégica y apuntó: «La cultura mujer sentido, nos ayuda a relacionarnos y también nos permite imaginar el futuro».
Por su parte, Josep Maria Carreté, secretario general del Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, definió la cultura como «el cuarto pilar de la sociedad del bienestar» y destacó la necesidad de construir un «sistema robusto» que dé confianza a las empresas que quieren impulsar proyectos culturales. En este sentido, Carreté puso en valor el trabajo conjunto con la Fundación Catalunya Cultura para avanzar hacia una Ley de mecenazgo de Catalunya (actualmente en tramitación parlamentaria), con el objetivo de incentivar la participación privada en la cultura.
Elena de Carandini, directora de la Fundación Comunitaria Raimat Lleida, destacó: «Las empresas y las instituciones se lo tienen que creer. Nosotros nos lo hemos creído y tenemos empresas que quieren apoyarnos. Nunca hacemos nada si no cambiamos algo».